
El “blanqueo de capitales” es el resultado de una transacción de capitales y de propiedad que da lugar a una acción criminal, ocultada e implantada en el sistema económico financiero, y convertida por lo tanto en prioridad “legal”. Una persona que desee blanquear capitales lo hace para disimular la fuente de la propiedad o la identidad de su titular, cuya finalidad principal radica en desvincular el capital de la actividad prohibida mediante la cual se ha obtenido.
Los avances tecnológicos de los sistemas financieros de todo el mundo, y la facilitación de las transferencias de capitales en los mercados internacionales también han facilitado mucho la tarea de aquéllos que intentan blanquear capitales. Por lo tanto, el dinero obtenido mediante las transacciones ilegales como el tráfico de drogas, la venta ilegal de armas, la esclavitud humana, los juegos, los delitos de gestión, etc. podrían dispersarse de este modo por todo el mundo mediante las cuentas bancarias. El método es casi siempre idéntico y se lleva a cabo en dos etapas:
1. Primeramente, se deposita el dinero (normalmente en efectivo) en una cuenta bancaria, ocultando la fuente y la identidad del titular.
2. A continuación, se suele llevar a cabo una transacción financiera “inocente”: intercambio de divisa, compra de activos financieros, transferencia a otros bancos o a otros países.
Una vez que se ha eliminado la fuente del capital, el dinero parece ser legítimo. Se disimula en el sistema económico, no provoca sospecha alguna acerca de su idoneidad para un uso adicional.
Las autoridades de lucha contra el crimen en muchos países, como por ejemplo: Los Estados Unidos y Canadá, Gran Bretaña, los países europeos, Australia, Japón y otros países, han llegado al consenso de que el bloqueo de la posibilidad de que los criminales pueda “blanquear” o “purificar” su dinero constituye un medio importante para luchar contra las organizaciones terroristas, los crímenes vinculados con la droga y otros tipos de crimen organizado. Con vistas a promover el éxito de dicho plan, muchos países de todo el mundo se han puesto de acuerdo en la gran importancia de establecer una serie de normas y leyes internacionales que puedan facilitar la cooperación entre los gobiernos, las autoridades de ejecución de leyes y las instituciones financieras.
El primer convenio internacional para la cooperación contra el blanqueo de capitales se firmó a finales de los años 1980. Como resultado de dicho convenio, se estableció un grupo de trabajo internacional en París para coordinar la cooperación en cuanto a dicho asunto. Recientemente, Israel se ha convertido en un colaborador al completo en esta lucha internacional contra el terrorismo y el blanqueo de capitales.
Existen muchas vías para blanquear los capitales y su prevención es complicada. Habida cuenta de los peligros que supone el blanqueo de capitales, como la amenaza ante la estabilidad de los sistemas políticos, económicos y sociales en los países democráticos e incluso la amenaza de la vida humana, es indispensable que la lucha contra este fenómeno se siga llevando a cabo con todos los medios que tengamos a nuestra disposición.
Si desea recibir más información al respecto, pulse aquí. (información en inglés)